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domingo, 8 de noviembre de 2009


CONMIGO.





Desvié mi atención hacia las pocas cosas que me rendían a la curiosidad, a esa continuedad de las hojas bailando en el viento, al sonido de la lluvia en mi abrigo, al tacto del agua en mi cara, a esas cosas engañosamente inocuas que me sirven de portal a mi más intimo "yo soy"...



El hipnótico contenido de esas inadvertidas armas que se esconden en lo trivial, inundó el silencio de mi alma, hasta que entonces, justo entonces, el sentido de todo cambió a mi favor.



Ahí, sentada, empapada de la lluvia, noté como cada gota limpiaba mi mente, y el parpadeo de las hojas alejaba todo lo que deseaba despojarme, el frío congelaba el tiempo, y me permití hablar conmigo...



Lo que me dije no importa, que me pudiese decir, fué la comunión de mí conmigo, la sinergia del deseo y la fuerza, la destreza y el valor para retomar mi relación armoniosa. La mía, la que siempre estará conmigo.





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Cansada de remar donde no hay agua.