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sábado, 18 de enero de 2014

¿Alguien pensó alguna vez en ser más inconsciente de lo previsto? ¿O se mentalizaron la idea de, más que absorber malos gustos, escupirlos, juzgarlos o callar y dejarlos estar, que todo suceda al revés? Ser absorbido por las malas ideas, por el acumulamiento de presencias, de malas pasadas, de presentimientos enfermizos, de precios estimados, o de desilusiones. Ser más que absorbido...quedar a la deriva de lo que fue a lo que será. Simplemente permanecer cual ente y no poder quejarse de lo que se da, porque la capacidad para la lucha queda anulada, determinada en un  pasado que pasó.  Estar en pleno proceso de deterioro, de  descomposición, cual muerto que espera su desintegración bajo la tierra, o en algún sector aislado. ¿Nadie creyó realmente en la capacidad de la rotación del Universo y de sus alternativas? Hablo de aquellas que, quizás, por karma, o porque sí, no son optativas. Como las enfermedades terminales, por ejemplo. Nada de lo que podamos hacer siempre es suficiente para acabar con ellas. No existe, en todos los casos, un momento clave en el que nosotros permitimos el acceso a aquel virus. No todos fueron torpes, o descuidados, o auto-destructivos. El Universo pudo tener sus ganas de molestar, de hacerlo por demás, de manera desbordada e incontrolable. 
¿Habrá manera de dejar ser algo, o de detenerlo en todos los casos? A veces no puede ser, en otras ocasiones tiene que ser o ser, no hay opciones.
 No es una duda existencial la cual me planteo, sino ocasional. En torno de la vida de uno rotan tantos sucesos, secuencias, hechos demasiado buenos, demasiado crueles, que nunca se sabe a qué puerto habríamos ido a parar si podíamos detenerlo, o si, directamente, cabía posibilidad en este lugar de poder evitarlo. 
 Y estando en mi cabeza, conociendo mis respuestas, probablemente mi mejor respuesta sería un "depende", o "es todo relativo". Y creo que es así, ¿no?


3 comentarios:

  1. Nobleza obliga citar al gran Dostoievsky; "¡Perdone!-dira alguno-. Pero entonces usted,¿Por que se queja? Dos y dos son cuatro. A la naturaleza no le importan sus pretensiones; no le preocupan sus deseos; no le importa si sus leyes le convienen o no. Usted debe aceptarla como es y aceptar todo lo que procede de ella. La pared es una pared, etc. Pero ¿Que importan, Dios mio, las sabias leyes de la naturaleza y la impecable aritmetica si, por un motivo u otro, esas leyes y ese "dos por dos son cuatro" no me placen?. Evidentemente no puedo romper la pared con la cabeza por que mis fuerzas no alcanzan para ello; pero me niego a aceptarla simplemente por que es de piedra y yo no tenga fuerzas para romperla." Si lo lees me haces un poquito mas feliz : ), besos.

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    1. Va justo con lo que escribí eso, y me gustó!

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  2. Leer esto a las 3am es demasiado flashero.

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Cansada de remar donde no hay agua.